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Vida y milagros de Funcionarios Sevillanos

Este es el cuaderno de bitácora de una oficina de funcionarios situada al Sur de la Península Ibérica, del Ministerio más importante para el Estado.

Nombre:
Lugar: Sevilla, España, Spain

13.12.04

Día 41, La visita.

Cada día que pasa, es un día más en nuestras vidas, el paso del tiempo es inevitable, pero como tal, puede dejar más o menos huella en nosotros, para las personas en las que deja mucha huella se podría pensar que han vivido intensamente, para las que el tiempo parece que no pasa por ellas, se dice que son jóvenes, aunque sólo de espíritu, en estos tiempos que los que no medimos el tiempo salvo como unidad monetaria, una hora de trabajo vale x, resulta agradable saber que haya gente que sí piensa y mide el tiempo con otro calibre, el otro día por ejemplo tras del mostrador apareció un joven que aparentaba tener bastantes años en su rostro, sin embargo tras la realización de las gestiones que venía a realizar, y como consecuencia de la amabilidad del funcionario que tenía frente a él comenzó ha hablar del tiempo, pero no de la climatología, sino del tiempo en mayúsculas, de lo rápido que parece pasar ahora, y en cambio el tiempo tiene la relatividad que uno quiera concederle, comentaba que a sus ya casi setenta años, aún sigue realizando actividades que más de un veinteañero quisiera, por ejemplo disfrutar con cada ocaso de sol a orillas del Guadalquivir, disfruta de la noche sin necesidad de pastillas, ni alcohol, disfruta de la vida durmiendo tan sólo seis horas al día, el resto del tiempo disfruta de su ciudad, de sus vecinos, de contemplar el ir y venir de peatones en las calles, cuan enjambres de hormigas que van a por su aprovisionamiento invernal, disfruta del calor invernal que despide el sol en diciembre.

Tras su marcha, me paré a pensar cuan pobres somos, los que a diferencia de él no sabemos apreciar la felicidad ajena, los que no sabemos disfrutar de los pequeños detalles cotidianos que enriquecen nuestra existencia en este pasar efímero, en cierta medida sentí envidia de pensar que pueda llegar a esa edad, y no tener esa forma de pensar, voy hace un esfuerzo por mantener mi mente despierta, con juicio crítico sobre las decisiones y situaciones que nos vienen dadas, voy a intentar luchar contra el pensamiento único, y su aplastante rodillo, voy en fin, a intentar vivir.